16 de octubre de 2022

21 de diciembre de 2021

CONSEJOS PARA SOBREVIVIR A LAS COMIDAS NAVIDEÑAS

Navidad está a la vuelta de la esquina y es difícil controlar los antojos. Vivimos unos días rodeados de turrones, polvorones, etc…Una incansable lista de dulces que generalmente son altos en azúcares añadidos y grasas saturadas que nutricionalmente no nos aportan mucho. Si quieres que la dieta de estos días afecte lo mínimo posible a tu dieta y como consecuencia a tus entrenamientos, te ofrecemos 5 consejos para controlar los excesos de estos días:
  1. No te prives, pero escucha tu cuerpo: Es muy importante que escuches tu cuerpo. Identificar las señales de saciedad, saber cuándo estamos llenos y parar de comer cuando se dé esta situación. La idea no es evitar el consumo de todas aquellas cosas que te gusten en Navidad, sino que comas de forma consciente y lo que te apetezca con control. No pienses que “te estás saltando la dieta” o que vas a echar al traste los esfuerzos de todo un año. Las comidas navideñas pueden contarse con la mano y no suponen nada sobre el total de comidas que hacemos a lo largo del año. 
  2. En Navidad también puede haber opciones saludables: Recurre a la fruta o yogures como postres, a los frutos secos (ni fritos ni salados) en los picoteos o incluso entre comidas si tienes algo de hambre. De esta manera asegurarás también tu consumo mínimo diario de fruta y cargarás tu cuerpo con nutrientes de calidad. Aprovecha las frutas de Navidad como la granada, naranja o mandarinas.
  3. No te olvides de las fuentes de proteína: La proteína es el macronutriente que más nos sacia (demostrado científicamente) debido a varios mecanismos fisiológicos. Si eres “omnívoro” combina opciones de origen vegetal y animal magras, sin olvidarte del pescado azul por su contenido en omega 3.Y en cuanto a la carne roja y procesada (embutidos, hamburguesas, etc…) trata de no excederte mucho estas navidades. Las opciones de origen vegetal como las legumbres son además muy saciantes gracias a su contenido en fibra. Fibra que también nos interesará para cuidar de nuestra salud digestiva.
  4. No te saltes las comidas y planifica: Es normal que, si tienes mucha hambre, tengas más antojos, la idea no es que dejes de comer si tienes hambre, pero que busques opciones saludables y planifica tus comidas. Comer con mucha hambre suele llevar a comer rápido, en exceso y a veces sin control. Planifica tus comidas, no te quedes con hambre y, sobre todo, asegúrate de tener a mano snacks saludables por si sintieras algún antojo repentino. Otra opción puede ser que hagas pequeñas comidas a lo largo del día (por ejemplo, tres comidas principales y dos snacks entremedias) para evitar picos de insulina.
  5. Come despacio y bebe agua: Aunque sean dos recomendaciones muy típicas, vale la pena recalcarlas. Al comer despacio y tranquilos disfrutaremos de las comidas más que engullendo, y también tendremos la oportunidad de escuchar mejor esas señales de saciedad de nuestro cuerpo. Comer en familia seguro que te ayuda a comer más tranquilo, ya que entre las conversaciones y el tiempo entre un plato y otro se ralentiza bastante la comida. Come según el hambre que tengas y lo que te apetezca de forma consciente. Asimismo, queremos también recalcar la importancia de beber agua. Esto tendrá también un efecto sobre tu saciedad y probablemente ayude a reducir tu consumo de alcohol (si bebes). Si vas a beber alcohol, su consumo tiene que ser moderado, acompañado de comidas y de agua.

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